Duplicidad de Representaciones de lo Indígena en la poesía y el teatro de Francisco del Castillo

Duplicidad de Representaciones de lo Indígena en la poesía

y el teatro de Francisco del Castillo
Autor: Javier D. Sánchez Ayte 

Resumen

Del conjunto de textos de Fray Francisco del Castillo, en su obra poética-satírica y teatro se puede reparar casi inmediatamente en dos representaciones diferentes de lo indígena. En términos amplios, mientras que en la poesía satírica de “El Ciego de la Merced” se expone la situación de marginación de los indios, en la obra dramática, específicamente el texto “La conquista del Perú” estamos acudiendo a un intento  de revaloración del pasado indígena. La investigación a continuación, que en un principio pretendió dar mayor sustento a esta hipótesis, tiene que, debido al curso de la misma, incluir en esta etapa entre sus alcances la posibilidad no sólo de la variedad de representaciones sino de la variedad de significados, en particular de la obra dramática.

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Poesía Satírica: Juan del Valle y Caviedes

Empezaremos planteando que asumimos como producción poética-satírica a “la amplia y variadísima producción en verso en la que predominan el humor y la burla”[i], en palabras de Carlos García-Bedoya, quien también nos recordará “que lo satírico desborda los tradicionales compartimentos genéricos, pues una de sus características esenciales es la mezcla: mezcla de lo alto y lo bajo, de lo serio y lo cómico, de la cultura popular y la cultura de elite…La sátira da cabida en su textura discursiva a voces disidentes y facetas de la discursividad subalterna aunque estas últimas por lo general sólo como objeto de burla o parodia”[ii].

En esa línea nos detendremos hablando brevemente de lo coincidente que puede resultar la hipótesis aquí presentada, al estudiar algunos poemas satíricos del “verdadero representante de la sátira colonial”[iii] en palabras de Luis Alberto Sánchez; nos referimos sin duda a Juan del Valle Caviedes. Hemos de decir sobre  la sátira de Caviedes, que ésta “se nutre de las tradiciones populares y está muy atenta al entorno cotidiano[iv]” y que “tal vez el aporte más original de este autor a la vertiente satírica, tal como lo apunta Reedy es la individualización de sus criticas: Caviedes no solo hace escarnio de la profesión médica en general, sino que dirige sus dardos contra médicos concretos, a los que ataca con nombre propio, aludiendo inmisericordemente a sus defectos o características personales: ser jorobados o tuertos o desde el lado del prejuicio étnico, tener sangre india o africana[v], como lo podemos apreciar en su poema: “Vejamen que le dio el autor al zambo Pedro de Utrilla, el mozo, habiendo sacado una piedra a una mujer y se coronó con un rodete de malvas por laurel con esta”

A nivel del lenguaje, Caviedes emplea americanismos para lograr efectos humorísticos, lo mismo que la imitación burlesca de las modalidades del habla indígena[vi] como se ve en los versos de “Causa que se fulminó en el Parnaso contra el Doctor Don Melchor Vásquez por haberle tirado un carabinazo a otro médico en un muladar”[vii] ó también en “Al mismo asunto en lengua de indio”[viii]. Así la pobre imagen de Caviedes sobre los indios se completa en el poema “Pregón”[ix] refiriéndose a las indias:

Manda que negras e indias,
Pues [harto bellacas] son,
Valgan al precio que quieren
De palo, puñada y coz.

“Harto bellacas” es decir malas, pícaras y ruines e incluso desliza la idea de la idea de que sean tratadas con dureza y violencia proporcional al precio que se estiman. Así él expresa una serie de prejuicios hispano-criollos de la época contra los individuos con sangre india.

Pero sin embargo Caviedes posee un soneto titulado “Lo que son riquezas del Perú”[x] en el cual, se refiere al despojo que ha sufrido los reinos del Perú, debido al afán desmedido por sus riquezas en particular por la plata:

La plata de estos reinos anheladas,
adquirida con logros y con daños,
a polvo se reduce en pocos años,
en seda rota y lana apolillada,


líneas después en el mismo poema agrega:

“En muladar pararon los desvelos
de los logros, insultos y avaricias,
¿qué habrá en ellos de infamias y anhelos,
De robos, tiranías y injusticias,
de que claman los pobres a los cielos,
mártires de miserias y codicias?”

Podemos aquí descubrir una sensibilidad poco mostrada en la obra de Caviedes por aquellos que han sufrido las miserias y codicias”, preguntándose cuanto habrá de “robos, tiranías y injusticias”,….Observamos pues una preocupación por aquellos que se encontraban en los estratos más bajos de la sociedad, que a todas luces por los estudios llevados hasta la actualidad, estaban constituidos principalmente por el sector indígena. En esa línea también podríamos apreciar el poema “Privilegios del Pobre”[xi]

El pobre es tonto, si calla,
y si habla es majadero;
si sabe, es sólo hablador,
y si afable, es embustero.


Si pretende, es atrevido,
si merece, es sin aprecio;
su nobleza es nada vista,
y su gala sin aseo.

Si trabaja, es codicioso,
y por el contrario extremo,
un perdido, si descansa,
¡Miren que buen privilegio!

Donde de forma irónica crítica los prejuicios y la situación del sector pobre, que volvemos a deducir,  por información de la época, muy poblado por sectores indígenas.

Por ello podemos decir que a pesar de su receptividad hacia lo popular, Caviedes pues evidencia por un lado su apego a los valores estamentales amenazados por el afán de progreso, por el ascenso plebeyo-mestizo gracias al dinero y su menosprecio a otras razas[xii]. Pero por otro lado expresa su “rechazo a la injusticia que padecen los pobres de la Lima de mediados del siglo XVIII y a las tiranías que soportan los mártires de miserias y codicias” y por ello veladamente se hace eco de la situación de marginación de la casta india.

Fray Castillo y su poesía

Sobre El Ciego de la Merced, Félix Salomé en el trabajo “Reflejo de la Sociedad limeña del siglo XVIII en la poesía satírica de Fray Francisco del Castillo” afirma que su producción “nos permite visualizar la vida en Ciudad de los Reyes, revelando en ella sus defectos, decadencia moral y costumbres[xiii]”. Así en el poema “Conversación de un Negro, mayordomo de chacra, con un Indio Alcalde de los Camaroneros, en la calle de los Borricos”[xiv] podemos hallar lo siguiente:

Pues después de cincuenta años,
entre españoles viviendo,
le han pagado estos tan mal
que tiene a su nombre miedo.

……..

Yo fui Pastor, apesar
de mi regio nacimiento,
mas también lo fue David
y siéndolo empuñó el cetro.

Aquí podemos resaltar dos cosas en la relación de la élite colonial española con respecto a la élite indígena. Por un lado la mención del abuso y la injusticia con que los primeros trataron a los segundos de tal modo que éste indio tiene miedo al sólo pronunciamiento de la palabra españoles. Además podemos observar que estos versos tratan sobre un indígena de origen noble y su confesión de una situación de empobrecimiento, recordando que hubo un tiempo en que gozaba de privilegios reales.  Versos adelante nuestro autor nos confesará que él no ignora los sucesos históricos relacionados al movimiento nacional inca, que estaba enterado de la inconformidad del sector indígena con el sistema colonial, lo cual se puede deducir en los siguientes versos del mismo poema:

Emprendí meterme fraile
y en altas voces dijeron
que yo me iba a levantar
otro Frai Calixto siendo.

Por ello afirmamos que este verso indicaría que muy probablemente se escribió posteriormente al año 1749 ó 1750 (hay algunas divergencias históricas aquí), año en que fray Calixto Túpac Inca entregó personalmente al rey Fernando VI su documento exponiendo los petitorios de la nobleza indígena e informándole del desobediencia a las Cédulas reales que consagraban la protección y el derecho de los indios. Esto también nos permitiría aseverar que también este poema sería posterior a la elaboración en 1748 de la obra teatral “La Conquista del Perú”. El poema continúa:

Porque veo que a los Indios,
no sé con qué fundamento,
les levantan testimonios
de mayor gravedad que estos.
Y ellos solamente son
los idólatras perversos
con mayor obstinación
que las del ingrato hebreo.

A partir de aquí los versos enumeran los vicios más atribuidos a los indígenas: idolatría, ebriedad, la mentira, etc…Pero versos cercanos nos revelan una posición que bien pudiera ser retórica o quizá bien intencionada:

Prosiguiera mi buen indio
algo más, si nuestro negro…

Confirmándonos la segunda apreciación al descubrir en el mismo poema:

A ellos solos se les atribuye
lo falaz y lo embustero,
cuando Dios ha declarado
en todo hombre este defecto.

Estamos pues ante un autor que en el peor de los casos no descarga toda la carga negativa sobre el noble indio sino que le deja un espacio para su defensa e incluso se permite expresar por medio de posesivos una tímida cercanía y simpatía.

Tratemos ahora el poema (que no es satírico pero lo incluimos aquí por ser de interés para  nuestro trabajo): “A los muy ilustres Señores D. Melchormalo de Molina, Marqués de Monterrico, Conde del Puerto y D. Fermín Carbajal, Conde del Castillejo. En aplauso al buen éxito que tuvieron en la defensa contra los indios levantados en Huarochirí”[xv]. En ella se deshace en elogios desmesurados al Coronel Marqués de Monterrico y al Conde de Castillejo asignados por el Virrey Manso de Velasco para el debelamiento de la insurrección indígena del 26 de julio de 1750 encabezada por Francisco Inka (Francisco García) quien se apoderó de la provincia de Huarochirí, donde se quemó la casa del Cabildo y se mató al Teniente General del Corregidor y catorce españoles[xvi]. En primer lugar descubriremos que se usa la palabra “caribe” para designar a los indios:

Este altivo caribe, ya rendido[xvii]

 y siendo éste no un verso satírico sólo nos queda considerar pero fue usado peyorativamente o sino en su estricto significado, así que emplearemos aquí el diccionario de la Real Academia de 1729 para comprenderlo mejor:

Caribe: El hombre sangriento y cruel, que se enfurece contra otros, sin tener lástima, ni compasión. Es tomada la metáfora de unos indios de la provincia de Caribana en las Indias, donde todos se alimentaban de carne humana.[xviii]

Que coincide con la idea de los indios afirmada más tarde:
en Labaytambo armó la tiranía
de tanto pecho bárbaro y adusto
y conjurada ya la turba impía[xix]

Así pues vemos expresados los prejuicios más recalcitrantes de la época sobre los indígenas: individuos bárbaros y salvajes, crueles y tiranos. Pero también en el mismo poema hay una mención interesante (colocaremos el verso entero para el análisis que sigue):

Siete el agosto días ya enumera
cuando en Langa tu ejército descansa,
para que la lealtad del pueblo viera
quien la traición detiene cuanto alcanza
la siempre regia autoridad entera
conoce el pueblo en ti por lo que avanza
dando al decirles que se nombren leales
nuevo empeño a sus nobles naturales[xx].

Habla sobre un nuevo empeño, y para entender esta palabra en su contexto usaremos la misma versión de diccionario utilizada anteriormente:

Empeño: Vale también la persona o personas que favorecen y patrocinan a uno o alguna cosa, y así se dice, Fulano tiene tantos empeños: esto es, tiene muchos que le favorecen y patrocinan. Lat. Protector. Suffragator[xxi].

(Estamos usando primeramente una acepción de la palabra, -pues tiene varios significados- que nos parece a primera impresión más coherente con el tema del poema y el verso que la contiene). Aquí podemos decir que se reconoce la existencia de un sector indígena noble en la población. Y aquí también ocurre un llamado a la lealtad, se que puede entender abierto a todo el pueblo pero que en virtud del siguiente verso parece más dirigido a los nobles, sobretodo al tomar en cuenta otra acepción de la palabra empeño:

Empeño: Vale también la obligación que uno ha contraído, o con que se encarga de hacer alguna cosa y tomarla por su cuenta. Lat. Fidei obligatio. Monf. Differt. I. cap.2 Por cuantos títulos le motiva el empeño, tanto dejan precisa su defensa. Mend. Vid. de N. Señora, Copl. 348.

De la pura excelsa Madre,
en el santo ilustre aspecto,
aún mas miran, aún más hallan,
que les prometió su empeño.[xxii]

Entonces estamos antes dos posibles significados del último verso: en un sentido tenemos la protección que los españoles darían a los nobles naturales y por otro las nuevas obligaciones (lealtades) que estos mismos nobles indios tendrían con la Corona representada por este ejército hispano. No está demás decir que este llamado a la lealtad supone una racionalidad y humanidad plenamente reconocida, opuesta a la caracterización de los indios rebeldes calificados como bárbaros y salvajes.

Por ello, podemos ir anticipando nuestras conclusiones: apreciamos en la poesía de Francisco del Castillo (satírica y no satírica) una marcada contraposición en el tratamiento a los sujetos indígenas de mediados del siglo XVIII: por un lado tenemos un mención respetuosa, hasta incluyente, al indio noble (mucho más evidente en los que poseían un origen real) y un trato minusvalorativo, hasta excluyente, hacia los indios comunes, mostrando así el carácter divergente de su concepción acerca de lo indígena.




Teatro de “El Ciego de la Merced

En opinión de Concepción Reverté el teatro de Fray Francisco del Castillo se nutre principalmente del modelo de Calderón de la Barca[xxiii], incluso en la obra Mitridates que no duda de calificar como “un híbrido de comedia barroca y comedia francesa” resultando en un intento fallido de “comedia a la francesa”. En este punto y hacia adelante nos ocuparemos de la obra dramática “La conquista del Perú”. En relación a ésta Raquel Chang-Rodríguez afirma que la propuesta implícita en la obra y en su loa coincide con la aspiración jesuita a la unión entre las elites españolas e indígenas, como sustento del orden colonial[xxiv]. Por su lado García-Bedoya anota con certeza que en la loa “…se emprende un elogio de la nación peruana, refutando una serie de prejuicios euroéntricos, y en la que reivindica a la nobleza indígena, a la que equipara con la española[xxv]”. Sin embargo haremos caer nuestra mirada sobre algunos detalles significativos en la Loa (que guardan un abrumadora coherencia con el drama propiamente dicho por lo que no redundaremos en ello) que pueden servir de argumento a nuestras conclusiones Empezaremos por la loa: en ella cuando el personaje Europa ha reconocido previa argumentación el “derecho de amar al monarca” por parte de la nación peruana, enseguida la interroga por la atribución de participar en los festejos en calidad de iguales, ésta le responde arguyendo una figura de ingenio que Europa reconoce y valora:

Europa: Basta Nación, no prosigas
              que te ha valido el ingenio,
              y tanto por él vales
              mucho más precio en mi aprecio.

Es decir que Europa le empieza reconociendo derechos en tanto ésta puede demostrar ingenio, ingenio que como sabemos fue esgrimido patentemente en el Perú por literatos como Espinoza y Medrano que en opinión del Dr. Rodríguez Garrido tiene en su obra “Amar su propia muerte” un cierto criollismo que se hace aún más evidente en Pedro  de Peralta,  ingenio que les permite equipararse intelectualmente con los dramaturgos más connotados de España. Líneas más adelante el personaje Nobleza avala la afirmación del linaje de la nación peruana narrando la ya conocida historia del matrimonio entre Doña Beatriz Clara Coya y don Martin de Loyola.

Aquí necesitamos hacer un pequeño alto en el análisis del texto para presentar un sucinto panorama de las ideas sobre lo indígena en la época del “Ciego de la Merced”, eso nos permitirá descubrir mucho mejor el aporte individual y creativo de este autor y asimismo hallar que nivel de sintonía puede tener con su contexto.

Del estudio hecho por Jhon Rowe sobre el movimiento nacional inca del siglo XVIII[xxvi] podemos saber algunas sino las ideas principales representativas del sector nacionalista indígena moderado:
1.                 Nombramiento de indios a posiciones de responsabilidad en la administración del país.
2.                 El derecho de ir a España para pedir justicia al rey sin la necesidad de conseguir el permiso de las mismas autoridades locales contra quienes quisieron quejarse.
3.                 Acceso a las dignidades eclesiásticas
4.                 Más educación para indios.
5.                 Abolición de la mita de Potosí
6.                 Abolición del reparto de efectos.

En esta línea, apoyados en la visión garcilasiana - según Raquel Chang la principal fuente histórica de “La Conquista del Perú” son los Comentarios Reales[xxvii] - podríamos ver la loa y la comedia como un intento de equiparación de la nobleza autóctona con la española y en ese sentido estos textos nos proporcionarían un fuerte respaldo a los 3 primeros puntos del programa reformista indígena. Pero del estudio de Claudia Rosas Lauro en su artículo: “La imagen de los Incas en la Ilustración peruana del Siglo XVIII” podemos agregar que en el sector criollo (que devendría luego en el sector ilustrado) fue “cobrando consistencia la idea del glorioso pasado incaico, alejado casi completamente de los habitantes andinos, que se supone lo representarían.”[xxviii] Si bien esta afirmación es bastante evidente en las últimas décadas del S. XVIII sobretodo en algunos artículos que aparecieron en el Mercurio Peruano valorando elementos nacionales que se remitían a la época incaica, en una búsqueda de raíces de la nacionalidad para la construcción de un pasado propio desde un punto de vista, a todas luces, criollo[xxix], hay que anotar que la pintura desde el siglo XVI “sirvió tanto para reforzar y justificar la conquista como para garantizar la continuidad entre el estado incaico y la monarquía española”[xxx]. Y que en el curso del tiempo el uso de la pintura tenía usos ambivalentes para la élite indígena: “para unos la pintura era parte de un nacionalismo inca reinvidicatorio, mientras que para otros significaba el logro del ascenso social y su respaldo al sistema colonial”[xxxi] Asimismo “estas mismas representaciones fueron interpretadas y utilizadas políticamente por los criollos que buscaban construir su propio imaginario a partir del pasado, un pasado incaico del cual se estaban apropiando en sus términos. Por ello, estas pinturas no sólo eran patrimonio de la nobleza indígena sino que eran exhibidas  por prominentes funcionarios del estado colonial o miembros de la élite española.[xxxii]

Si bien éstas eran las percepciones respecto hacia el estado incaico y por ello a su descendencia noble, en 1747, Victoriano Montero, autor del “Estado político del Perú”, concebía a los indios “como bárbaros inclinados al ocio, por lo cual debía forzárseles a trabajar, pero con una legislación que los protegiera de los malos tratos y abusos de las autoridades coloniales.[xxxiii] Ya Jorge Juan y Antonio de Ulloa en la década de 1730 en sus “Noticias secretas” opinaban que “la capacidad de los indios era corta[xxxiv]”. En este punto no deseo explayarme pues es conocida ya la situación de marginación en que vivían los indios comunes en el virreinato.

De las líneas insertadas anteriores pues, ya no queda tan claro que las figuras y los recursos, de aquella época, que se remitían a tiempos incaicos obedezcan tan sólo a las pretensiones de la élite indígena. Pues en la misma élite criolla circulaban también el deseo de atribuirse raíces históricas para conseguir más poder en la administración colonial. Este nuevo punto de mira sin duda nos hará contemplar de manera más compleja los signos de representación en este drama. Así pues estaríamos a un fenómeno no tan desconocido como es la apropiación de los signos para darle legitimidad a un proyecto.

Volviendo al texto de la loa, la Nación Peruana recalca su origen y status noble versos después de haber narrado la historia del matrimonio entre Doña Beatriz Clara Coya y don Martin de Loyola:

Nación: Ya soy contigo tan una
que la separación niego,
porque la unión de la sangre
            cuasi identidad se ha hecho.

A la luz de lo anteriormente anotado, pudiéramos interpretar estos versos no sólo como la unión de la nobleza incaica y la española sino también como la sugerencia de lo que en la realidad ocurría: un lazo de hecho entre los nobles españoles que llegaban a ocupar los cargos directivos en el virreinato y las hijas de los beneméritos afincados en él[xxxv]. Así también percibiendo el texto dramático como obra de negociación –catalogado así por el Dr. Rodriguez Garrido- y atentos a sintonías ideológicas con la época, se puede apreciar una contraposición del tratamiento respetuoso al indio noble pero al mismo tiempo minusvalorativo a los indios comunes en los versos satíricos analizados previamente, mostrando así el carácter divergente de la concepción de lo indígena pero coherente a su vez con discursos de la época:

“Es cierto, sin embargo, que muchos indios tuvieron una posición privilegiada frente a la gran masa indígena, y que su existencia de algún modo dio lugar a dos élites paralelas (la de origen europeo y la de origen nativo…)…Aparte de los miembros de la familia incásica, también los caciques regionales y sus hijos mayores obtuvieron exenciones tributarias. Ante los reiterados  de estos y de los integrantes de los ayllus reales y para aquietar sus ánimos, una Real Cédula de 1697 había equiparado a los descendientes de familias indias «principales» con los hidalgos de Castilla, pudiendo ocupar desde entonces ciertos cargos que eran reservados solo para los nobles, siendo al año siguiente autorizados a anteponer a sus nombres el tratamiento de «don»” [xxxvi]

Asimismo como fruto inesperado de la investigación hemos de adscribirnos a la posibilidad de la existencia de variedad de significados que podrían encerrar las representaciones indígenas-incaicas en la Obra la “Conquista del Perú” tanto para las elites indígenas como para las criollas de mediados del siglo XVIII. Añadimos además que con sus vacilaciones, sus adhesiones a varios aspectos de la ideología oficial jerárquica y con sus peculiares prejuicios, la obra de Francisco Del Castillo (y Juan del Valle y Caviedes) en la sociedad limeña resultaría ser una expresión muy representativa de la emergente conciencia criolla[xxxvii]. Conciencia de una élite criolla caracterizada por Paúl Rizo-Patrón como:

 “…un grupo social contradictorio, o síntesis de una serie de ingredientes dispares: en algunos aspectos dispendioso y en otros mezquino, religioso y mundano, consciente de su status y mezclado con otras capas sociales, localista y europeo, con acendrada identidad criolla y simultáneamente sentido de pertenencia al mundo de la monarquía hispana[xxxviii]”.






[i] García-Bedoya M., Carlos. La Literatura Peruana en el período de estabilización colonial. Lima: Fondo Editorial UNMSM, 2000. 85.
[ii] Idem.
[iii] Sánchez Sánchez, Luis Alberto. La Literatura Peruana. Tomo II. Lima: EMISA Editores, 1989. 802.
[iv] García-Bedoya M., Carlos. La Literatura Peruana en el período de estabilización colonial. Lima: Fondo Editorial UNMSM, 2000. 87
[v] García-Bedoya M., Carlos. La Literatura Peruana en el período de estabilización colonial. Lima: Fondo Editorial UNMSM, 2000. 87
[vi] García-Bedoya M., Carlos. La Literatura Peruana en el período de estabilización colonial. Lima: Fondo Editorial UNMSM, 2000. 87
[vii] Reedy, Daniel R. Juan del Valle y Caviedes. Obra Completa. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1984. 82-91
[viii] Reedy, Daniel R. Juan del Valle y Caviedes. Obra Completa. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1984. 240-241.
[ix] Reedy, Daniel R. Juan del Valle y Caviedes. Obra Completa. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1984. 443-446.
[x] Reedy, Daniel R. Juan del Valle y Caviedes. Obra Completa. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1984. 385.
[xi] Reedy, Daniel R. Juan del Valle y Caviedes. Obra Completa. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1984. 286.
[xii] García-Bedoya M., Carlos. La Literatura Peruana en el período de estabilización colonial. Lima: Fondo Editorial UNMSM, 2000. 88.
[xiii] Salomé Vásquez, Félix. Reflejo de la Sociedad limeña del siglo XVIII en la poesía satírica de Fray Francisco del Castillo. A dissertation submitted in partial fulfillment of the requirements for the degree of Doctor of Philosophy at the University of Kentucky. The Graduate School of Kentucky. 2000. 1.
[xiv] Vargas Ugarte, Rubén. Obras de Fray Francisco del Castillo Andraca y Tamayo. Editorial Studium. 1948. 46-57.
[xv] Vargas Ugarte, Rubén. Obras de Fray Francisco del Castillo Andraca y Tamayo. Editorial Studium. 1948. 142-156.
[xvi] Salomé Vásquez, Félix. Reflejo de la Sociedad limeña del siglo XVIII en la poesía satírica de Fray Francisco del Castillo. A dissertation submitted in partial fulfillment of the requirements for the degree of Doctor of Philosophy at the University of Kentucky. The Graduate School of Kentucky. 2000. 182.
[xvii] Vargas Ugarte, Rubén. Obras de Fray Francisco del Castillo Andraca y Tamayo. Editorial Studium. 1948. 143.
[xviii] Diccionario de la Academia-Autoridades. 1729. Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española. <http://buscon.rae.es/ntlle/SrvltGUILoginNtlle>
[xix] Vargas Ugarte, Rubén. Obras de Fray Francisco del Castillo Andraca y Tamayo. Editorial Studium. 1948. 144.
[xx] Vargas Ugarte, Rubén. Obras de Fray Francisco del Castillo Andraca y Tamayo. Editorial Studium. 1948. 147.
[xxi] Diccionario de la Academia-Autoridades. 1729. Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española. <http://buscon.rae.es/ntlle/SrvltGUILoginNtlle>
[xxii] Diccionario de la Academia-Autoridades. 1729. Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española. <http://buscon.rae.es/ntlle/SrvltGUILoginNtlle>
[xxiii] Reverté, Concepción. Aprox. Crítica a un Dramaturgo virreinal peruano: Fr. Francisco del Castillo (“el ciego de la Merced”). Universidad de Cádiz. 1985. 47.
[xxiv] García-Bedoya M., Carlos. La Literatura Peruana en el período de estabilización colonial. Lima: Fondo Editorial UNMSM, 2000. 115.
[xxv] García-Bedoya M., Carlos. La Literatura Peruana en el período de estabilización colonial. Lima: Fondo Editorial UNMSM, 2000. Pág. 110
[xxvi] Rowe, Jhon. El movimiento nacional inca del siglo XVIII. Sociedad Colonial y Sublevaciones Populares. Túpac Amaru II - 1780. Comp. Alberto Flores Galindo. Lima: Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo de la Educación, 1976. 35.
[xxvii] Raquel Chang-Rodríguez. Hidden Messages. Representation and Resistance in Andean Colonial Drama. Bucknell University Press. 1999. 101.
[xxviii] Rosas Lauro, Claudia. La imagen de los Incas en la Ilustración Peruana del Siglo XVIII. El hombre y los Andes. Homenaje a Franklin Pease. Lima: Fondo PUCP, 2002. 1034.
[xxix] Rosas Lauro, Claudia. La imagen de los Incas en la Ilustración Peruana del Siglo XVIII. El hombre y los Andes. Homenaje a Franklin Pease. Lima. Lima: Fondo PUCP, 2002. 1035.
[xxx] Rosas Lauro, Claudia. La imagen de los Incas en la Ilustración Peruana del Siglo XVIII. El hombre y los Andes. Homenaje a Franklin Pease. Lima. Lima: Fondo PUCP, 2002. 1041.
[xxxi] Rosas Lauro, Claudia. La imagen de los Incas en la Ilustración Peruana del Siglo XVIII. El hombre y los Andes. Homenaje a Franklin Pease. Lima. Lima: Fondo PUCP, 2002.  1042
[xxxii] Rosas Lauro, Claudia. La imagen de los Incas en la Ilustración Peruana del Siglo XVIII. El hombre y los Andes. Homenaje a Franklin Pease. Lima: Fondo PUCP, 2002.  1042-1043.
[xxxiii] Rosas Lauro, Claudia. La imagen de los Incas en la Ilustración Peruana del Siglo XVIII. El hombre y los Andes. Homenaje a Franklin Pease. Lima: Fondo PUCP, 2002. 1044
[xxxiv] Jorge Juan Santacilia y Antonio de Ulloa. Noticias secretas de América. Madrid: DASTIN S.L., 2002.
261.
[xxxv] Rizo-Patrón, Paúl. Linaje, dote y poder. Lima: Fondo Editorial PUCP, 2000. 79.
[xxxvi] Rizo-Patrón, Paúl. Linaje, dote y poder. Lima: Fondo Editorial PUCP, 2000. 11.
[xxxvii] García-Bedoya M., Carlos. La Literatura Peruana en el período de estabilización colonial. Lima: Fondo Editorial UNMSM, 2000. 88.
[xxxviii] Rizo-Patrón, Paúl. Linaje, dote y poder. Lima: Fondo Editorial PUCP, 2000. 98.

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