En mis sueños caminaba
por las arenas infantiles de Pamplona,
bordeaba las piedras sin prisa,
miraba hacia abajo con asombro,
iluminaba el silencio de los pájaros,
con mis juegos.
Ladrillos rosas me esperaban
al mediodía, conversaba con ellos
con impaciencia. El sol a lo lejos
dábame calor, sombra y esperanza,
lejos de las personas,
en otro mundo
mis ideas tergiversaban con dulzura
los asuntos mundanos...Mis hermanos,
¡como los recuerdo!..
de manera sincronizada,
partíamos los panes al atardecer,
mientras salíamos a jugar
al caer el día...
A disfrutar de una oscuridad
sin miedos ni tristezas,
sólo las risas infantiles
de los juegos pueriles
alborotando
la tranquilidad,
el cansancio
de los obreros,
de las amas de casa,
de los vendedores,
que volvían al hogar
en Pamplona.
Javier S.
por las arenas infantiles de Pamplona,
bordeaba las piedras sin prisa,
miraba hacia abajo con asombro,
iluminaba el silencio de los pájaros,
con mis juegos.
Ladrillos rosas me esperaban
al mediodía, conversaba con ellos
con impaciencia. El sol a lo lejos
dábame calor, sombra y esperanza,
lejos de las personas,
en otro mundo
mis ideas tergiversaban con dulzura
los asuntos mundanos...Mis hermanos,
¡como los recuerdo!..
de manera sincronizada,
partíamos los panes al atardecer,
mientras salíamos a jugar
al caer el día...
A disfrutar de una oscuridad
sin miedos ni tristezas,
sólo las risas infantiles
de los juegos pueriles
alborotando
la tranquilidad,
el cansancio
de los obreros,
de las amas de casa,
de los vendedores,
que volvían al hogar
en Pamplona.
Javier S.
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