Mi barca se desliza velozmente
por el río, yo miro la corriente.
Allá arriba el gran cielo sólo veo
que a las nubes ofrece ancho paseo.
También el cielo está en el río, cuando
sobre la luna va tal vez pasando
una nube que es mía, que se aleja
por el agua que exacta la refleja.
Y entonces pienso ojalá el vuelo
tendiera mi barca por el cielo
Así yo alcanzar la nube adorada
en mi alma siempre reflejada.
Mas el cielo con gris se va llenando,
una sombra en la orilla va avanzando
y las tristes lluvias vuelven
como llanto celeste por la ausente.
Cubre la tarde el tedio, como si las nubes
sobre ella tendieran un velo.
Entretanto sin moverme, entristecido,
sentado, en mi barca permanezco.
Por el aire mi pensamiento
cual humo va subiendo,
como hilillo rojo y tenue;
¿podrá alcanzar la nube
mi fuerte sentimiento?
Pues esta nube,
tiene más rápido el vuelo
de lo que la golondrina
más veloz pueda tenerlo.
Pero poco a poco
la más honda tristeza
me va invadiendo.
Sobre la hierba blanda por fin me siento.
Y al recordar los buenos tiempos
después comienzo...
las lágrimas me ahogan
mojan mis manos, mis dedos
¡Ay! si sólo pudiera tocarte
nube blanca de mis recuerdos...
...Pero sé, que en un cielo claro
te encontraré,
junto a la fuente,
y al puro río de caridad
que fluye eternamente…
Soñar que tú me llevas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena...
Javier Sánchez
-2003-
*Poema producto de combinaciones de versos de Li-Tai-Pe y Tu-Fu (poetas chinos del Siglo VIII) y de Antonio Machado.
por el río, yo miro la corriente.
Allá arriba el gran cielo sólo veo
que a las nubes ofrece ancho paseo.
También el cielo está en el río, cuando
sobre la luna va tal vez pasando
una nube que es mía, que se aleja
por el agua que exacta la refleja.
Y entonces pienso ojalá el vuelo
tendiera mi barca por el cielo
Así yo alcanzar la nube adorada
en mi alma siempre reflejada.
Mas el cielo con gris se va llenando,
una sombra en la orilla va avanzando
y las tristes lluvias vuelven
como llanto celeste por la ausente.
Cubre la tarde el tedio, como si las nubes
sobre ella tendieran un velo.
Entretanto sin moverme, entristecido,
sentado, en mi barca permanezco.
Por el aire mi pensamiento
cual humo va subiendo,
como hilillo rojo y tenue;
¿podrá alcanzar la nube
mi fuerte sentimiento?
Pues esta nube,
tiene más rápido el vuelo
de lo que la golondrina
más veloz pueda tenerlo.
Pero poco a poco
la más honda tristeza
me va invadiendo.
Sobre la hierba blanda por fin me siento.
Y al recordar los buenos tiempos
después comienzo...
las lágrimas me ahogan
mojan mis manos, mis dedos
¡Ay! si sólo pudiera tocarte
nube blanca de mis recuerdos...
...Pero sé, que en un cielo claro
te encontraré,
junto a la fuente,
y al puro río de caridad
que fluye eternamente…
Soñar que tú me llevas
por una blanca vereda,
en medio del campo verde,
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules,
una mañana serena...
Javier Sánchez
-2003-
*Poema producto de combinaciones de versos de Li-Tai-Pe y Tu-Fu (poetas chinos del Siglo VIII) y de Antonio Machado.
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