Transcurren las casas
y las monotonías no alcanzan
para llenar el tiempo.
Queda, quedan siempre ajenas
las miradas apretadas
a la ventana.
La gente sube, se agolpan,
rompen sus alas
y empujan, tras esas
maledicencias
de todos los días,
los sueños al fondo del bus,
suben y bajan
vienen y van.
Es temprano,
la garúa tenaz
ha hecho de las calles
lodo, pequeños pantanos
por doquier.
Los transeúntes
con su pereza natural
despiertan muy de mañana
y toman aquel vehículo
que los dejara en su local.
Aquel viejo microbús
no sabe lo que lleva...
...en cada parada cuando sube
aquel payaso triste,
aquella mujer sin vida,
ese señor sin trabajo,
y el corazon se nos cansa
cada día
de encoger,
de ver a los humildes
con la misma pobreza
de todos los años,
de oir las mismas historias
pidiendo las mismas monedas
y al buscarlas sentir
que quizá no haya esperanza...
Javier Sánchez
Octubre 2006
y las monotonías no alcanzan
para llenar el tiempo.
Queda, quedan siempre ajenas
las miradas apretadas
a la ventana.
La gente sube, se agolpan,
rompen sus alas
y empujan, tras esas
maledicencias
de todos los días,
los sueños al fondo del bus,
suben y bajan
vienen y van.
Es temprano,
la garúa tenaz
ha hecho de las calles
lodo, pequeños pantanos
por doquier.
Los transeúntes
con su pereza natural
despiertan muy de mañana
y toman aquel vehículo
que los dejara en su local.
Aquel viejo microbús
no sabe lo que lleva...
...en cada parada cuando sube
aquel payaso triste,
aquella mujer sin vida,
ese señor sin trabajo,
y el corazon se nos cansa
cada día
de encoger,
de ver a los humildes
con la misma pobreza
de todos los años,
de oir las mismas historias
pidiendo las mismas monedas
y al buscarlas sentir
que quizá no haya esperanza...
Javier Sánchez
Octubre 2006
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