Mi Lima en otoño es
aire febril y puente de los suspiros,
¡Garúa amada que cae sobre mi roja piel!
Niebla siempre gris en mi ciudad querida,
a mis ojos jamás escondida...
Al cielo miro,
pienso y siento
el dulce beso
en la tarde escondida,
lucero que iluminaba
aquella noche oscura...
Ay!...días de otoño,
¡Niños jugando bajo el álamo, el olivo
bajo esa luz que perpetúa el olvido!...
Y en Lima dejo hoy
en medio de esta breve vida
mi palabra humilde, laboriosa
junto a tus sueños,
y tus manos abrazando la plazas, las avenidas...
Diciembre 2006
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