Dentro aún
de las palabras de tristeza,
tu voz ha caído como lluvia bendita,
y tus dedos bonitos despacito besaron
el dolor, la melancolía y el sol ausente
...pues tu presencia reconforta siempre, siempre.
Y retengo tu sosiego a cada instante
pues lo extraño y añoro ciertamente,
¿Cómo entender ahora el destino,
la fraternidad que alumbra el camino,
aquella que por tu sonreír existe?
Y porque la prisa del mundo
vuelve a reír
si te ve en esos inolvidables días,
y porque las palabras sencillas
siempre enseñaron a saber querer,
y porque...
Tu carita preciosa ha despertado
un abril por la mañana lentamente,
y el sol risueño
que de lejos te ha soñado
abriga este cariño
que tu amigo guarda para siempre.
Javier Sánchez - 1998
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