Los hijos nos vienen del mar de Dios,
de lo eterno. Y es cierto
que en sus ojos brilla la esperanza
nuestra vida entregada
palmo a palmo,
las madrugadas en vela;
también los cansancios,
y milímetro a milímetro
las lágrimas
de dolor , de alegría
y de pena.
2005
de lo eterno. Y es cierto
que en sus ojos brilla la esperanza
nuestra vida entregada
palmo a palmo,
las madrugadas en vela;
también los cansancios,
y milímetro a milímetro
las lágrimas
de dolor , de alegría
y de pena.
2005
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