Javier D. Sánchez A. / Julio 2004
Buscador de silencios soy
¿Qué tesoros he hallado en ellos
que pueda ofrecer confiadamente?
Khalil Gibrán
Con algunas preocupaciones familiares y de estudio, mas con el corazón fresco les escribo; hoy sentí la necesidad de volcar algunas ideas y pensamientos en hojas de papel, ideas y pensamientos nada inocentes que se han forjado en lentos y constantes silencios, silencios que quizá han durado varios años pero como un buen vino, agradan el paladar de los catadores...Sí, creo firmemente que sólo la contemplación puede alcanzar lo real en todas sus dimensiones...
Disculparán que a veces escriba y hable en forma metafóricamente, simbólicamente, pero me parece la forma sine qua non, sino la forma más cercana de expresar las cosas más profundas de la vida en toda su amplitud.
Y es en los silencios que el alma bebe infinitamente de la paz y sacia su hambre y sed de lo supremo. Como tantos otros he reflexionado largamente sobre el llanto y el dolor en la vida, y creo que al final muchas cosas andan en unidad, como parejas, una en la luz y otra en la sombra...tales como la tristeza y la alegría,....la alegría y la tristeza son como dos hermanas inseparables que viven juntas y una de ellas se despierta sólo cuando su hermana está durmiendo…,así como la libertad y la no–libertad ...acaso cuando uno rompe las cadenas de una libertad, ¿no se encadena a otra libertad más grande?...
Sobre el sentido ó los sentidos de la vida (pues creo que el alma se expande al igual que un capullo al transformarse en flor, creciendo en todas direcciones) pienso que tiene mucho que ver con una aspiración suprema que alimenta a todos nuestras búsquedas y eso es eso a lo que se llama amor. Y no me refiero reducidamente al amor de pareja, sino al amor por el cual fuimos creados, creados para ser amados (una fórmula teológica que quizá les recuerde que somos poesía, poesía de y hecha por amor)...a ese amor que hace que muchos hombres y mujeres en el mundo se levanten animosos y que de pie, ofrezcan su cuerpo y vida a la lucha por la justicia y por la paz, por sus ideales; a ese amor que sólo es posible, si hay libertad; y que nos hace entender que la libertad suprema no es hacer siempre lo que uno desea hacer sino saber, por amor, someterse muchas veces libremente[1]....a ese amor que es aventura hermosa y a la vez difícil, que culminará en el Encuentro con Dios-Amor.
Saber que para poder amar necesitamos aceptar que primero fuimos amados. Por Dios.
Y que Amar es hacer brotar en el otro una nueva vida....
Y si nuestra voluntad de búsqueda es constante y honesta encontraremos tarde o temprano algún sentido que “llene nuestro pozo”, pero para eso hay que ponerse en camino y buscar donde otros han buscado y también donde otros no han buscado....y que nuestra búsqueda de respuestas sea sólo nuestra propia, única y auténtica búsqueda de respuestas, pues sólo así la luz propia que encenderemos en nuestra alma, podrá alumbrar perdurablemente y mucho...incluso después de nuestra propia muerte, pues “el hombre no muere cuando deja de vivir sino cuando deja de amar”…El gran pecado de la humanidad está en la ausencia de amor, y de allí que veamos a seres que vagan por la vida sin servir a los demás, sin ocupar su lugar en el corazón de la historia...hombres que viven a medias, en mundos sin primaveras ...hombres que ríen pero sin toda su risa, y que lloran pero sin usar todas sus lágrimas....y ...mundos donde miles de hombres mueren de hambre mientras que otros en el mismo instante mueren por comer demasiado....y donde la tierra es propiedad y provecho para unos pocos y sólo cantera de trabajo y fatiga para la multitud...mundos donde los hombres han olvidado que la tierra es de todos y no del más fuerte....
La vida encuentra sentido en la esperanza, en los afectos, en Dios...
....Cuando dejamos que el río de la vida contenida en nuestra vida
fluya libremente hacia otras orillas
para regar otras tierras,
cuando dejamos de intentar retener inútilmente
con nuestra manos
el agua viva de nuestra vida,
pues la gotas rebeldes se escaparán lentamente
para unirse con sus hermanas que se alejan.
Si fluye en ti, en mí,
en toda la humanidad, es porque
viene de una fuente
y su fuente es amor.
tu vida debe acariciar otras orillas, regar otras tierras
Perderás tu vida al querer guardarla para ti,
encerrarla en tu corazón
para gozar de ella.
aceptas perderla.
que morir nunca fue dejar de vivir,
sino dejar de amar.
Javier D. Sánchez Ayte[2]
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